Su persistencia, con una duración efectiva de 120 días (4 meses), lo que permite a) cubrir perfectamente cualquier campaña de fruta (aunque se alargue por diversos factores) y b) la colocación de los mosqueros con suficiente antelación respecto al momento en que la fruta va a ser más receptiva a la mosca. Con ello se consigue una población de plaga más baja en el momento de mayor sensibilidad de los frutos a C.capitata y se reducen los riesgos, tan frecuentes, de fallos en el control de la plaga debidos a una colocación tardía de los mosqueros. |