La mosca de la fruta (
Ceratitis capitata) es un díptero de la familia Tephritidae. El adulto es más pequeño que la mosca doméstica, con alas transparentes adornadas con unos dibujos muy vistosos. La hembra, con el abdomen acabado en forma cónica, tiene un largo oviscapto que utiliza para penetrar la piel del fruto y depositar los huevos en el interior.
Los huevos son alargados y lisos. La larva es ápoda y blanca. La cabeza se distingue por la presencia de dos pequeños puntos negros que son los ojos. La crisálida es marrón oscuro, de unos 5 mm de longitud.
Esta mosca, originaria de la costa occidental de África, se ha extendido por la mayoría de zonas cálidas de alrededor del mundo. En Catalunya está presente a lo largo de todo el litoral y zonas frutícolas del interior.
A finales de primavera se inicia la emergencia de los adultos. A los pocos días, la hembra puede iniciar la puesta. Depositan los huevos por debajo de la epidermis de los frutos; se da la particularidad que los que ya están picados, no son visitados por otras hembras. El periodo de puesta es muy variable dependiendo de la zona, entre 30 y 60 días.
La larva completa su desarrollo en el interior del fruto en una semana, de donde saltará a tierra para crisalidar: en 10 días dará lugar a un adulto nuevo. El ciclo biológico se puede completar en 20 días. El número de generaciones anuales varía mucho en función de las condiciones climatológicas y de la disponibilidad de alimento.
La mosca de la fruta es una especie tremendamente polífaga que afecta, principalmente, a melocotoneros, naranjos, higueras y caquis, aunque también a manzanos, perales, ... En el caso de los melocotoneros, las variedades más afectadas son las tardías (de finales de agosto). En cambio, en los cítricos son las variedades más tempranas (que maduran en septiembre) las que presentan más sensibilidad a sus ataques.